lunes, 23 de diciembre de 2024

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Ma, ¿podrás ir a buscar a Bauti al instituto? pregunta Sebastián tenemos consulta con el médico. Quedate tranquilo responde ella a las siete, ¿no?; que tengan suerte. Plaza Italia a esa hora es una pesadilla. Mira el reloj: las cinco, tendrá que apurarse para terminar el presupuesto de las camperas de egresados. Pobre Bautista, tan exigido. Colegio bilingüe doble escolaridad y ahora preparándose para ingresar al Nacional Buenos Aires. Recuerda los reproches de Sebastián. Tuvo un rapto de lucidez con respecto a su propio accionar como padre. Rapto que le duró poco. Ella charló con su nieto. Casi todos sus compañeros harán el secundario en la actual escuela. Él hubiera preferido quedarse, pero no se opuso a los planes de sus padres. ¿O de su padre en singular?, ¿a Sebastián le hubiese gustado ir al Buenos Aires? A ella ni se le ocurrió. Su nieto egresando del primario. Qué rápido pasó el tiempo. Egresados. Se distrajo. Tiene que averiguar cuánto le cobrarán los cierres. Ya le adelantaron que esta semana aumentarían. Por culpa de la inflación el trabajo se duplica. Presupuestar cada vez. El cuento de nunca acabar. No le preguntó a Sebastián si puede llevar al chico a Mc Donald así se lo entrega cenado. Si se entera Mateo hará un berrinche, piensa y sonríe. Teo sí que sabe luchar por sus derechos. No es negocio para Bauti ser tan dócil. Del hilo tampoco le dieron el nuevo precio, aunque tanto no influye en el total. Por suerte la frisa la tiene. Rita dice cuando la ve entrar por favor llama a Cordelio y averigua el precio de los cierres. En cuanto tenga ese dato cierra el presupuesto. Cierre y cierra. Casi las seis ya. Otra vez andará a las corridas. Es mi destino, piensa. Piedra y camino80 , completa su mente la frase. Nadie lo canta como la Negra81 .


Bautista llegó y se desplomó frente al televisor. Allí está todavía. Sebastián se demora, qué raro, a Belén no le gusta que los chicos se acuesten tarde. Finalmente suena el timbre. Ella se apresura a abrir. Su hijo la besa en silencio. Ella lo observa. Tiene mala cara. ¿Pasó algo? pregunta. Sebastián le hace un gesto de silencio. ¿Querés un café? ofrece ella. Ambos se dirigen a la cocina. Sebastián cierra la puerta. ¿Qué pasó? vuelve a preguntar mientras le tiende la taza. Al obstetra no le gustó la última ecografía y le mandó hacer a Belén una translucencia nucal ella hace un gesto de sorpresa, no sabe de qué se trata. Sebastián se agarra la cabeza con ambas manos y dice altísima probabilidad de que la beba tenga síndrome de Down. Ella siente el peso de un bloque de cemento sobre su cabeza. Yo no importo, piensa. Oprime el brazo de su hijo y dice la sacaremos adelante momento en el que Bautista entra a la cocina. Hola, pa, me saque nueve cincuenta en el simulacro de matemáticas informa. Sebastián se descubre el rostro. ¿Estás bien, pa? pregunta el chico.


Todavía en camisón enciende la computadora. Mail de Camila proponiendo reunión de Skype. Parece estar adaptada a vivir en Estados Unidos. Éxito tras éxito en sus investigaciones. No le queda muy claro cómo lleva lo social. Ni siquiera sabe si le importa lo social. No menciona ninguna pareja y poco le gustan las preguntas sobre su vida privada. ¿Regresará algún día? Le prometió venir este año para las fiestas y le insiste para que ella vaya a visitarla. Entre el exceso de ocupaciones laborales y familiares y su pésimo inglés un viaje internacional suena a utopía. Más aún cuando nazca la chiquita de Sebastián. Necesitarán todo el apoyo del mundo.  Estuvo leyendo en Internet, estos bebés suelen tener, además, problemas de corazón; muchos precisan cirugía alrededor de los seis meses. Ojalá que nazca sanita, piensa. Posterga la reunión con Camila, no sabe si Sebastián ya le contó. Cuando venga el jueves a traerle a Mateo le preguntará si quiere que les informe a las hermanas. A Elena no le dirá nada, para qué preocuparla. A Rita ya le contó porque la encontró llorando. No sabe cómo lo habrán tomado los padres de Belén. Una herida para la familia perfecta. El cajoncito de Luján ya se abrió. Un cajoncito muy grande. Porque esta nena precisará el doble de afecto. Más todavía que Simón. A veces le duele el cuerpo de tanto amor para tantos. Amor y preocupación, ineludiblemente unidos. Estoy agotada, piensa como tantas veces. Y esta noche le toca quedarse en el hospital. Por fin logró convencerlo a Ángel. Ese hombre sí que precisa descanso. Después precisará mucho apoyo. Después. Insoportable imaginar un después. Teléfono. Mami, ¿podrás ir a buscar a los chicos al colegio?; tengo una entrevista en una escuela. ¡Esa sí que es una noticia! No me presiones más, mamá dice la hija. Ella ya no sabe qué decir. Todo lo toman a mal. ¿Tendrán registro de lo que hago por ellos?, se plantea. ¿A las cuatro y media o las cinco? pregunta. Simón a las cuatro y media y la nena a las cinco. ¿A qué hora los venís a buscar?, a la noche me quedo con Elena. Sí, me contó hoy Ángel cuando fui; Manuel pasa por tu casa antes de las siete. Abre la boca para decir suerte, pero duda y se arrepiente. ¿No me deseas suerte? reclama su hija. Imposible contentarlos, evalúa. Suerte dice.

 

80 “Piedra y camino”, canción de Atahualpa Yupanki,

81 Apodo de la cantante Mercedes Sosa.


6 comentarios:

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    Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...