viernes, 14 de febrero de 2025
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miércoles, 12 de febrero de 2025
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Camila se ofrece a manejar y ella la deja hacer a pesar de que siempre va tensa cuando maneja alguna de sus hijas. Son bruscas, las tres son bruscas. Las tres eran bruscas, se corrige. Dos solas siguen siendo bruscas, vuelve a corregirse. Sebastián, no. Con él va con los ojos cerrados. Cierra los ojos. Hoy también con Camila va con los ojos cerrados. Está cansada. Más para meterse en la cama que para asistir a un festejo. Arriba el ánimo le dijo Camila. Me lo pidió, evalúa. Lo intentará. Aunque duda de sus dotes histriónicas. Haré el esfuerzo, dictamina.
96 “Manuelita”, María Elena Walsh.
97 “Manuelita”, María Elena Walsh.
lunes, 10 de febrero de 2025
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Las tres se dirigen a la cocina. Mientras ella prepara el café Camila parlotea. El viaje, el trabajo, el clima. ¿Cómo está papá? pregunta luego. Una parte de ella se sigue irritando con la familiaridad con que Camila incorporó a su padre. Aunque Leonardo pasó a ser una presencia importante en su vida, como amigo, como compañero, no logra asociarse a él en un colectivo parental. Una vez propició un Zoom conjunto a Camila, sin embargo, luego se arrepintió. Jamás podría reconocerle un lugar a la par. Ella ha sido madre y padre durante dieciocho años y se sigue sintiendo única. Cuando Camila le pregunta qué se va a poner para la reunión ella responde yo nunca dije que iba a ir. Su hija la mira con fastidio. Dejate de pavadas, mamá. Ella queda desconcertada. Espera que Shirley no haya entendido las palabras, aunque seguramente sí percibió el tono. Sirve el café en silencio.
Va al taller. Rita, que finalmente accedió a su propuesta, como todos los martes y jueves, controla la existencia de materiales. Gladys es, ahora, la jefa de personal. Hola, abuela la saluda Mateo mientras transporta cajas hacia la camioneta estacionada frente a la puerta. Ella se acerca a darle un beso. Si querés luego almorzamos juntos propone. ¡De una! responde el chico, en remera pese a lo fresco del día. Ella recorre las distintas máquinas, da un par de indicaciones y se encamina hacia Uniformes Córdoba. Hola, Bela es ahora recibida por Ema justo te iba a llamar, entró un pedido nuevo. ¿Para dónde? pregunta ella al tiempo que la besa. Camperas de egresados para la Ort. ¿Color? Negras. Menos mal, tenemos frisa, está costando conseguir de colores. Luego de revisar las cuentas enfila hacia el local.
viernes, 7 de febrero de 2025
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Domingo de elecciones. Por primera vez en su vida, se plantea si irá a votar. Harta de escuchar la radio, de ver la ciudad tapizada de afiches, de escuchar discutir a sus hijos, a sus empleados. Montescos versus Capuletos. Mazza versus Milei. Ojalá pudiera creer en alguno. ¡No son iguales, Claudia! la retaba el otro día Manuel si gana Milei se acaba la Argentina que conocemos. Por suerte no estaban Belén y Sebastián. Ellos piensan distinto. En casi todo piensan distinto. No sabe si decir por suerte, porque ahora se reúnen poco y nada. Ahora. Adverbio donde engloba tres años. Desde el 2020 un antes y un después. Hola, abuela dice Uma entrando descalza en la cocina, el largo cabello enmarañado. Ella le prepara el Nesquik y se sirve otro café. La nena busca la lata de las galletitas. Te compré vainillas le dice ella abriendo la alacena. Uma sumerge las vainillas en su jarro. La mitad queda adentro y tiene que rescatarla con una cuchara. Ríe. Ella también ríe. Esa chiquilina la obliga a sacudir su abulia. Es una criatura, necesita alegría. Energía. Anda a vestirte le ordena cuando terminemos de desayunar vamos a votar. Ya dentro del cuarto oscuro duda. ¿Manuel o Sebastián? Con un ademán brusco agarra la boleta de Mazza y cierra el sobre. Horas después sabrá que no será Manuel quien esté contento.
jueves, 6 de febrero de 2025
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FIN
miércoles, 5 de febrero de 2025
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¿Seguro que no querés que me quede? le pregunta Sebastián. No, estoy lo más bien dice ella bajándose del auto. Ni parche le pusieron. Ya ve bien. Leonardo le había dicho, pero ella no le creyó. La semana que viene el otro ojo. El doctor le dijo que, otra semana, y estará en condiciones de ir a renovar el registro. Lo único que le interesa. Una carrada de dólares le costó el chiste. A una clínica de lujo la llevó Sebastián. Vos podés pagar había dicho podés y te merecés lo mejor. Lentes multifocales. Ya no precisará anteojos ni para leer. Menos mal, porque los pierde a cada rato. Los anteojos, el celular y las llaves. Muy distraída está. No le dolió nada, pero igual no le gustó. La angustió. Siempre su recurso ante el dolor o el miedo es cerrar los ojos. Y no pudo. Un aparato le mantenía el ojo abierto de par en par. Reflectores, gotas inundándola, el roce de instrumentos en la cara. Siempre asoció el encierro con la oscuridad. Pero el de recién fue un encierro plagado de luz. Sin posibilidad de escape. A merced de los otros. Una sensación de impotencia total. Recordó, mientras trabajaban sobre ella, los días en que Candela estaba internada. La impotencia de no poder saber, de no poder verla. Luego, de no poder despedirla. De todo eso estuvo teñida la operación. De acuerdo con lo indicado, entra a su casa, se prepara un té y se lo lleva la cama. Necesita descansar. Agotamiento emocional. Bebe de a sorbos el té. Luego apaga la luz. La maravilla de poder cerrar los ojos.
lunes, 3 de febrero de 2025
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¿Cómo te fue? le pregunta Fernanda. No muy bien informa ella no pasé la prueba de vista; el hombre me dijo que vaya al oculista, que es probable que tenga cataratas. Te dije, mami, que no estabas viendo bien. Por suerte el registro recién vence en un mes dice ella para interrumpir la retahíla. En un rato voy para tu casa y te ayudo a sacar un turno online por PAMI, vaya a saber para cuándo te lo darán; si no, bien podés hacerlo en forma privada; le podemos preguntar a Belén, la madre acaba de operarse. Su yo de siempre diría que esperará a PAMI, pero lo único que le falta en este momento es quedarse sin manejar; imprescindible para el trabajo y para llevar y buscar a Uma. Cuando vengas lo charlaremos concede. Cataratas. Vejez. Esa vejez que se le instaló en la cuarentena. Dolores articulares, dolores en el pecho, cansancio y, ahora, pérdida de visión. Del resto no sabe, mil años que no se hace un análisis. Fernanda la vuelve loca. Seguro que hoy volverá a la carga. Tendrá que hacerle caso con los ojos. Eso o resignarse a ser peatón. A Leonardo le costó mucho dejar de manejar. Aunque de peatón, nada. Taxis y ahora Uber. Andrés le bajó la aplicación. Ella no puede darse el lujo. Por Uma.
Estuvo charlando mucho con Rita. Fueron a comer unas empanadas a la vuelta del local. Difícil concebir el taller sin ella. Estoy muy cansada, Claudia dijo. Ella le propuso alternativas para que no se desvincule del todo. Quedó en evaluarlas. Porque, más allá de las infinitas tareas de las que se ocupa, precisa verla cuando abre la puerta del taller. No hubiera podido construir su “emporio” sin la columna vertebral que significó Rita en todas estas décadas. La recuerda en el cuartito de Mario Bravo, cosiendo pitucones. ¿Qué van a hacer con el departamento de Candela? le preguntó de golpe su amiga, porque sí, además de colaboradora ha sido y es su amiga perdón que me meta pero la lógica sería que Zoe viviera allí. Es cierto. Ella no lo había contemplado, asociando esas paredes a Maxi. Lo consultará con sus hijos antes de proponérselo a Zoe. Las sucesiones suelen aparejar conflictos familiares agregó Rita ya le dije a Luis que tenemos que dejar por escrito, y ante un escribano si hace falta, cómo queremos que se repartan las cosas con nuestros hijos, para evitar problemas entre hermanos. Ella se quedó pensando. Sigue pensando. Recién toma conciencia de que solo involucró en el futuro de sus negocios a Zoe, sin embargo, lo que ella construyó también les pertenece a sus hijos, sobre todo las propiedades. Tendrá que ir pensando al respecto. Leonardo, hace poco, hizo un testamento. Le preguntará por su abogado. No es que ella esté pensando en una muerte próxima, pero sí en un retiro no tan lejano. Quizás a Fernanda le interese involucrarse en algo. O a Sebastián en la parte contable. Es llamativo, no lo había pensado antes. Estrechez de miras. Sí, se está poniendo vieja. Mañana tiene turno con el oculista que le consiguió Fernanda. Operación en puerta. Estrechez de miras. Vieja.
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Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...
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Ma, ¿puedo pasar a tomar un café? pregunta Sebastián. Ella se alarma. Ahora siempre se alarma. No le caben más problemas. Ya no sé qué hacer...
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Simón, acostado sobre sus rodillas, gorjea mientras ella le habla. Tan chiquitito y con tanta necesidad de comunicarse. ¿Qué habrá pasado la...
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Suena el timbre y suena Brea, por supuesto. Va a abrir, fastidiada. Estaba por ir al taller. ¿Quién es pregunta? Yo contesta una voz que reg...