Bautista llegó y se desplomó frente al televisor. Allí está todavía. Sebastián se demora, qué raro, a Belén no le gusta que los chicos se acuesten tarde. Finalmente suena el timbre. Ella se apresura a abrir. Su hijo la besa en silencio. Ella lo observa. Tiene mala cara. ¿Pasó algo? pregunta. Sebastián le hace un gesto de silencio. ¿Querés un café? ofrece ella. Ambos se dirigen a la cocina. Sebastián cierra la puerta. ¿Qué pasó? vuelve a preguntar mientras le tiende la taza. Al obstetra no le gustó la última ecografía y le mandó hacer a Belén una translucencia nucal ella hace un gesto de sorpresa, no sabe de qué se trata. Sebastián se agarra la cabeza con ambas manos y dice altísima probabilidad de que la beba tenga síndrome de Down. Ella siente el peso de un bloque de cemento sobre su cabeza. Yo no importo, piensa. Oprime el brazo de su hijo y dice la sacaremos adelante momento en el que Bautista entra a la cocina. Hola, pa, me saque nueve cincuenta en el simulacro de matemáticas informa. Sebastián se descubre el rostro. ¿Estás bien, pa? pregunta el chico.
Todavía en camisón enciende la computadora. Mail de Camila proponiendo reunión de Skype. Parece estar adaptada a vivir en Estados Unidos. Éxito tras éxito en sus investigaciones. No le queda muy claro cómo lleva lo social. Ni siquiera sabe si le importa lo social. No menciona ninguna pareja y poco le gustan las preguntas sobre su vida privada. ¿Regresará algún día? Le prometió venir este año para las fiestas y le insiste para que ella vaya a visitarla. Entre el exceso de ocupaciones laborales y familiares y su pésimo inglés un viaje internacional suena a utopía. Más aún cuando nazca la chiquita de Sebastián. Necesitarán todo el apoyo del mundo. Estuvo leyendo en Internet, estos bebés suelen tener, además, problemas de corazón; muchos precisan cirugía alrededor de los seis meses. Ojalá que nazca sanita, piensa. Posterga la reunión con Camila, no sabe si Sebastián ya le contó. Cuando venga el jueves a traerle a Mateo le preguntará si quiere que les informe a las hermanas. A Elena no le dirá nada, para qué preocuparla. A Rita ya le contó porque la encontró llorando. No sabe cómo lo habrán tomado los padres de Belén. Una herida para la familia perfecta. El cajoncito de Luján ya se abrió. Un cajoncito muy grande. Porque esta nena precisará el doble de afecto. Más todavía que Simón. A veces le duele el cuerpo de tanto amor para tantos. Amor y preocupación, ineludiblemente unidos. Estoy agotada, piensa como tantas veces. Y esta noche le toca quedarse en el hospital. Por fin logró convencerlo a Ángel. Ese hombre sí que precisa descanso. Después precisará mucho apoyo. Después. Insoportable imaginar un después. Teléfono. Mami, ¿podrás ir a buscar a los chicos al colegio?; tengo una entrevista en una escuela. ¡Esa sí que es una noticia! No me presiones más, mamá dice la hija. Ella ya no sabe qué decir. Todo lo toman a mal. ¿Tendrán registro de lo que hago por ellos?, se plantea. ¿A las cuatro y media o las cinco? pregunta. Simón a las cuatro y media y la nena a las cinco. ¿A qué hora los venís a buscar?, a la noche me quedo con Elena. Sí, me contó hoy Ángel cuando fui; Manuel pasa por tu casa antes de las siete. Abre la boca para decir suerte, pero duda y se arrepiente. ¿No me deseas suerte? reclama su hija. Imposible contentarlos, evalúa. Suerte dice.
80 “Piedra y camino”, canción de Atahualpa Yupanki,
81 Apodo de la cantante Mercedes Sosa.
Síndrome de Down 💖 Me encanta cuando dice que no puede abrir la boca, me siento identificada jajaja
ResponderBorrarDebemos medir cada palabra
BorrarDurísimo trance...
ResponderBorrarSobre todo para Sebastián
BorrarSi, callar a veces tienen consecuencias y decir cosas también.
ResponderBorrarDifícil saber qué y cuánto decir
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