Va a cortarse el cabello. La peluquera le insiste en que se tiña. Porque ella, para gran disgusto de Fernanda, optó por dejarse las canas desde la cuarentena. Generación silver le dijo Zoe que se dice. Ya tiene todo el cabello gris. Siente que la representa. Gris. Así está ella por dentro. Recién repara ahora, en que se le modificó la cara. ¿Cuánto hace que no se mira en un espejo? La expresión dura, un surco vertical entre las cejas, la boca horizontal, los labios apretados. Una máscara, dictamina. Le llegan las palabras de ayer de Fernanda. Por más que te mates en vida no le vas a devolver un día de vida a Candela; nosotros sufrimos dos pérdidas: la de una hermana y la de una madre; te pido que seas un poco más clemente. Una hora después sale con su cabeza gris, pero el cabello cortado y peinado. No tuvo energía para resistirse a la manicura. Esmalte color natural, eso sí exigió. Aunque nunca pudo usar las uñas rojas; cosiendo, imposible. Parece otra dice la peluquera. La pintaron con barniz, la plancharon en francés96 recuerda. Y también recuerda y por eso regresó, vieja como se marchó97. Ingenuo pensar que con barniz puedan recomponerle el alma. Cuando llega a su casa Camila ya preparó el almuerzo. Preparó es una manera de decir, compró un pollo en la rotisería. Ella recuerda el pollo que compró cuando cumplió cuarenta años. Ese día estaba fastidiada pensando que nadie se ocupaba de su cumpleaños y ahora está fastidiada porque sí se ocupan. Quién te entiende, Claudia, se dice. Shirley está cortando tomates. ¡Beautiful! exclama al verla. Ella come para que no la reten, pero no tiene nada de hambre. En la peluquería le convidaron café. Dos se tomó. No tiene ganas de esforzarse en la comunicación con su ¿nuera?, por eso casi no habla. Arriba el ánimo, mami le dice Camila. Como si fuera tan fácil.
Camila se ofrece a manejar y ella la deja hacer a pesar de que siempre va tensa cuando maneja alguna de sus hijas. Son bruscas, las tres son bruscas. Las tres eran bruscas, se corrige. Dos solas siguen siendo bruscas, vuelve a corregirse. Sebastián, no. Con él va con los ojos cerrados. Cierra los ojos. Hoy también con Camila va con los ojos cerrados. Está cansada. Más para meterse en la cama que para asistir a un festejo. Arriba el ánimo le dijo Camila. Me lo pidió, evalúa. Lo intentará. Aunque duda de sus dotes histriónicas. Haré el esfuerzo, dictamina.
96 “Manuelita”, María Elena Walsh.
97 “Manuelita”, María Elena Walsh.
Cómo inventar una alegría, cuando a pesar de respirar, una gran parte de ella está muerta.
ResponderBorrarA veces los festejos no son para uno sino para los demás
BorrarPobre Claudia!
ResponderBorrarNo logra remontar
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