Está en el tallercito cosiendo a máquina y Candela, niña, la llama desde abajo. ¡Vení, mamá! Ella sigue pedaleando la Singer, desestimando el pedido. Hasta que la voz es la de Candela adulta, idéntico el grito. ¡Vení, mamá!, ¡no me dejes sola! Se despierta transpirada y se incorpora de golpe en la cama. Está mareada. Tomó demasiado champagne. Enciende la luz. El corazón le bombea fuerte. Intenta tranquilizarse. Inspira hondo. Tiene sed. Comió demasiado. Se dirige a la cocina. Enciende la luz y abre la heladera. Saca la botella de agua. Precisa algo frío. No me dejes sola. Se sirve un vaso de agua y lo toma de pie, de un solo trago. El líquido la inunda. Siente que el líquido le inunda los pulmones. Recuerda a Zoe en el agua. A ella rescatando a Zoe. Se deja caer sobre la silla. Mami, lleva a Cande al hospital le había pedido Sebi. Porque ella había seguido pedaleando. Cuarenta grados, casi cuarenta grados. Angina pultácea. Eso había tenido de chiquita. Eso no tuvo de adulta. Cromañon. La culpa de todo la tuvo Cromañón. Y ella por dejarlas ir. Angina. Ella quería que tuviera angina. Antibióticos y a otra cosa. Tose. El líquido asciende por sus pulmones, casi puede verlo rodeando sus alvéolos. Alvéolos, aprendió en el secundario. Ella le explicaba a Ariel. Le falta el aire. Porque el agua le saca el aire. Ella la hizo respirar a Zoe, boca a boca. Manuel la hizo respirar a Candela en la vereda, pero no los dejaron entrar y nadie le respiro a Candela en la boca. La dejaron morir. En el hospital la dejaron morir. Yo la hubiera salvado, piensa. Porque ella salvó a Fernanda con su sangre. Ella salvó a Zoe con su aire. Sigue teniendo sed. Pero si toma más agua se inundará. Lo sabe. Porque nunca aprendió a nadar. Camila sí. Camila la salvó a Zoe en realidad. Camila puede salvarla a ella si se inunda. Pero está arriba. Con Shirley. Siente un cansancio atroz. Necesita acostarse. Así el agua puede escaparse por su boca y no se inunda. Una cuestión de nivel. Se desliza por la silla y se sienta. Luego, lentamente, se acuesta sobre el piso de la cocina. Está frío. Demasiado frío. Quisiera levantarse, pero ya no puede. El piso es de baldosas. Ahí encontró a sus padres. A los dos. Su madre al lado de la cocina. El padre cerca de la heladera. Pero ahora no es el gas, es el agua. El agua que no para de subir. A Dedal también lo encontró. Todavía estaba tibio. Lo encontró justo donde está ella. Ella no está tibia porque hace frío. Mucho frío. Quien me encontrará a mí, piensa. Y es lo último que piensa.
FIN
Terrible final. Pudo dejar de pensar
ResponderBorrarDe la única manera que Claudia podía dejar de pensar
BorrarA veces la mente es tú enemiga
BorrarTriste y solitario final. No merecido, como todos los finales
ResponderBorrarCreo que ya no era ella misma
BorrarNo le hubiera gustado que la vieran morir
BorrarAyyyyy! Cómo la voy a extrañar 😔
ResponderBorrarYo también. Estoy de duelo
BorrarEPA! Y así terminamos todos....
ResponderBorrarSí, más tarde o más temprano
BorrarClaudia también. Al menos murió entera
Que final terrible. Ya estaba muerta desde lo de Cande..que la llamaba.
ResponderBorrarSí. Ya no era la Claudia de antes.
ResponderBorrarMurió como vivió, envuelta en sus pensamientos.
ResponderBorrarLa única manera de desembarazarse de sus pensamientos era morir
BorrarEra lo que quería leer. Viví su vida, respiré sus penas, aspiré su aliento, transpiré sus corridas, pensé sus pensares, era justo que tuviera su último pensamiento. Gracias Yima.
ResponderBorrarQue la próxima sea de la vida de los que quedaron. Quiero saber qué hacen sin "el motor"...
Hermoso comentario. Quizá en un tiempo retome la vida de los que quedaron. Aún estoy de duelo
ResponderBorrarTriste final, la mente dejó de tanto pensar.
ResponderBorrarLa única manera de detener su mente
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