viernes, 3 de enero de 2025

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Camila se fue temprano. Se encontraba antes con sus compañeros. Ella aprovechó para pasar por la peluquería. Con el cloro y el sol tenía el cabello a la miseria. Llega con tiempo para darse una ducha rápida y vestirse. Pantalones blancos bien angostos, como se usan ahora. Se los hizo Gladys para su último cumpleaños. Remera de lycra roja. Tacos altos. Perfume y maquillaje. Se mira en el espejo antes de salir. De cerca, las arrugas son evidentes, pero de lejos se ve bien. Muy bien. Busca las llaves del auto. Apaga la luz y sale.


El corazón hecho una bomba, y no solo por subir las infinitas escaleras, entra en el Aula Magna de la Facultad de Exactas. Intentó no llegar temprano, pero aún el salón está semivacío. Se ubica en la tercera fila, las primeras reservadas para los agasajados. Tiene que luchar contra la tentación de observar a las personas que van ingresando. Se nota que muchos son extranjeros. De a poco la sala se  llena, se ocupan los asientos próximos. Eso la alivia. Finalmente, en medio de aplausos, entran los homenajeados. Jóvenes, casi todos, aunque el premio abarca a los equipos participantes en ambos países, jefes incluidos, le explicó Camila. La ve entrar a su hija, de negro y de pantalones, por supuesto. Es tan linda que ni así logra opacarse. Alta y delgada. Un junco. A su lado una chica rubia jovencita. Ella pesca un par de gestos que no le pasan desapercibidos. Ojalá, piensa. Porque no le gusta que nadie esté solo. Bastante con ella misma. Finalmente comienza el acto. Discursos en español y en inglés. Su hija subiendo al escenario. Camila Lagos. Lleva mi apellido, piensa con orgullo, yo la crié. Aplausos y más aplausos. Como una película pasa por su mente la historia completa. Desde el embarazo no deseado. ¿Qué habría pasado si Leonardo no se hubiera borrado? Imposible saberlo. Con un poco de suerte la ceremonia terminará sin que haya tenido que cruzarse con él. ¿Es eso lo que quiere en realidad?, ¿ni un poco de curiosidad tiene? Los homenajeados regresan a sus asientos. No sabe si Camila la localizó. Minutos después su celular vibra. Te veo en el bar de la planta baja, mami. Hacia allá se dirige, rodeada de muchos más. Entra y se apresura a sentarse en una de las pocas mesas vacías. Todos son jóvenes. Se siente cohibida. Es autoservicio, parece. Muere por un café, pero decide esperar a su hija. Mira a través de los ventanales. No se imaginaba tan buena vista. ¿Me puede sentar? pregunta una voz de hombre. Sus ojos giran al tiempo que el corazón se le aloca. Es él, qué duda cabe. Envejeció bien, es su primer pensamiento. Alto, delgado, erguido. Camila heredó su porte. Conservado el cabello gris platinado. Los ojos azules, por supuesto. Hace un gesto con la cabeza y Leonardo se sienta. Estás igual dice él. Ella hace una mueca despectiva con la boca. La llegada de Camila la exime de comentarios. Veo que se encontraron dice su hija. A ella le da mucha rabia. Me tendió una trampa, piensa. Camila vino acompañada por la chica rubia. Ella es Shirley informa hace una pausa y agrega mi compañera. Información no concluyente, seguramente es compañera de trabajo, ¿pero solo eso? She is my mom dice señalándola and he is my dad. La chica se inclina y los besa. Nice to meet you. Instantes después los cuatro comparten un café. Chapurreando inglés y español transcurren los siguientes diez minutos. Luego Camila informa nos vamos a ir a tomar algo todos juntos. Se repiten los saludos y ambas chicas se retiran. Camila la toma del brazo. Sí, son más que compañeras. Ella se incorpora. Yo también me voy dice. Leonardo se para. ¿Te puedo llamar otro día? pregunta con una sonrisa. ¿Cuándo te vas? pregunta ella. Él hace un gesto de sorpresa. Hace dos años que estoy viviendo en Buenos Aires informa. Sorpresa que se le traslada a ella. Busca en la cartera y le tiende una tarjeta de Uniformes Córdoba. Chau dice lo besa en la mejilla y sale. Con la respiración agitada sale.


Pone la radio en el auto. La Panamericana está colmada, como de costumbre. Macri, Vidal, Baradel, el comienzo de las clases que peligra. No podrían interesarle menos. Gira el dial hasta que encuentra música. Dame calor que siento mucho frío/En enero no se necesita abrigo/Es que me siento todo el tiempo en el abismo/Un abrazo es lo único que pido85. A Zoe le encanta este tema. Zoe. Zoe, de alguna manera, es la responsable de que ella esté ahí. Alterada. Toda la historia removida. ¿Para qué? Leonardo no la quiso bien. ¿Ella lo quiso bien? Al único que quiso bien fue a Ariel, por eso se apartó de él. Vuelve el pensamiento y me arrepiento/Es que todo el tiempo voy probando este veneno/Son de esas noches olvidadas/Donde el diablo se sienta en mi cama86. Ya nadie se sienta en su cama.  Se fue mi juventud, piensa, y estuve demasiado ocupada para ser mujer. El tiempo no retorna, eso sí que lo tiene absolutamente claro. Un abrazo es lo único que pido87.

  85, 86 y 87 “Pensamientos”, La Beriso.
 

7 comentarios:

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    Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...