miércoles, 1 de enero de 2025

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Sábado. De acuerdo con lo prometido, Zoe llega cerca del mediodía. Uma corre a abrazarla en cuanto la ve y su hermana la alza. Te extrañé, pendeja le dice. Luján se le cuelga de las piernas. Zoe también la alza. Estas mocosas me van a destruir. Un rato después Manuel, parrillero oficial, anuncia que los chorizos ya están listos. Todos se ubican alrededor de la gran mesa recubierta de mayólicas. Fernanda y Candela alcanzan las ensaladas, Camila las bebidas. Siete adultos y cinco chicos. Jolgorio. Ella debiera estar contenta, pero no lo logra. Sigue tensa la relación con Camila. Luego del postre Candela va a acostar a las nenas, bajo la intensa protesta de Uma. Fernanda se queda en la galería jugando al ludo con Simón, Ema y Mateo. Manuel y Maxi llevan las reposeras a la sombra y allí se derrumban. Camila se mete en la casa, esquiva desde la discusión. Ella está sola en la cocina tomando café cuando aparece Zoe. ¿Me servís uno, abuela? pide. Ya ambas taza en mano, Zoe dice me contó Cami que no vas a ir a lo del premio; me invitó a mí porque dice que así no tiene que elegir a ningún hermano. A ella las manos repentinamente le tiemblan. Tanto que deposita el pocillo. ¿Tan pronto la descartó?, ¿tan poco le interesa prescindir de su propia madre? Esta sí que no se la esperaba, ella aún no había tomado la decisión. Pocas veces vi que te equivocaras, abuela, pero esta vez te desbarrancaste. La que le faltaba, otra enemiga; su adorada nieta del bando contrario. Tu tía prioriza a un advenedizo por sobre la madre que la crió. La chica cabecea. Abuela, escuchá lo que estás diciendo; sos una mujer inteligente, no lo puedo creer; Cami no prioriza a nadie, ella los invitó a los dos; el supuesto advenedizo es el padre y no tan advenedizo porque hace doce años que sostiene el vínculo; Camila tiene suerte, mucha más suerte que yo. Ella, que seguía rumiando su rencor, repentinamente alerta sus radares. ¿Por qué lo decís? pregunta. Mi papá no me quiso conocer. ¡Pero si cuando cumpliste dieciocho y te pregunté me dijiste que no te interesaba contactarte con él! ¡Te mentí! exclama Zoe con los ojos llenos de lágrimas. ¿Por qué? No sé, abuela, a lo mejor necesité mentirme a mí misma. Ella le toma la mano y se la oprime. Contame pide. La mañana en que cumplí dieciocho, mamá al despertarme me entregó un sobre con los datos que tenía sobre mi padre; “yo solo cumplo con mi promesa”, me aclaró, “vos sabrás qué hacer con esto”; al día siguiente le mandé un mail y no obtuve respuesta; insistí dos o tres veces; busqué los datos del instituto donde trabaja, en Estados Unidos, y le envié una carta que quedó sin respuesta; logré hacerme de su número de celular y le envié un wapp, nada; insistí y pude comprobar que me había bloqueado; ¿te queda claro, abuela?, mi señor padre no quiere saber nada de mí. Ella está azorada. ¿Todo eso atravesó su nieta sin que ella tuviera registro? ¿Le contaste a tu mamá? Zoe niega con la cabeza. ¡¿Por qué?! La chica se queda en silencio un largo rato y luego, mirando el piso, dice porque me da vergüenza. ¿Vergüenza? Ella se incorpora y la abraza. Chiquita mía. Zoe entierra la cara en el pecho que se le ofrece. A ella se le parte el corazón. Lloran juntas. Por eso tampoco les quería contar dice la chica cuando logra tranquilizarse no quería que se pusieran tristes. ¿Camila sabe? pregunta ella. Siempre supo es la respuesta. ¡Y ella que se creía que no se le escapaba de nada de lo que acontecía a los suyos! ¿Te puedo pedir algo, abuela? Claro, mi amor. Andá a la entrega.


¡Mamá! grita Luján en cuanto ve a su madre y corre hacia ella. Belén la alza y la abraza. ¡Cómo te extrañé! exclama. ¡Y pensar que su nuera temía no poder quererla! Una madraza. Mucho más dedicada que con Bautista y Mateo. Esta chiquita logró cohesionar la familia. Acercó a Sebastián a sus hermanas, a ella con Belén. Todos la quieren. Los primos la protegen. Ni hablar de los hermanos. Un par de horas después comparten un asado. No falta nadie, piensa ella, todos mis amores. Prefiere olvidarse de Elena y de Mobi. Hoy necesita ser feliz.


5 comentarios:

  1. Que familia !!!, con las idas y vueltas que tienen la familias pero juntos en el momento preciso, cuántas cosas nos ocultan para evitar que suframos y en ese afán de abrazar todo, quizás por celos o por temor a dejar de estar en el podio de las más dedicadas madres, creamos tristezas innecesarias y egoístas.


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  2. Siempre están cuando hace falta. La ingenuidad de madres que creemos que de todo nos damos cuenta y que todo lo podemos controlar

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  3. ¡Siempre lloro! ¡Qué bellas escenas !

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