viernes, 27 de diciembre de 2024

101


Ayer Belén fue al obstetra. Todo en orden. Calculan que le faltan unas tres semanas. Desde la muerte de Elena hacia acá el tiempo dejó de ser mensurable. Casi cinco meses, es incapaz de valorar si fueron pocos o muchos. Devastadores. Le cuesta levantarse. Le cuesta comer. Le cuesta trabajar. Candela le insistió en que la llamara a Ana María, pero no puede precisar bastón toda la vida. Ya lo superará, como superó tantas cosas. Demasiadas manitos dependiendo de ella como para tirarse en la cama que es, en realidad, lo único que desea. Y en este cuadro la presión de su familia para que festeje sus sesenta. Se opuso cuanto pudo. Sin embargo, le jugaron una mala pasada. Camila le dijo que si había festejo, ella viajaba; si no, no. Chantaje puro. Se dio por vencida, sin embargo dejó bien claro que ella no pensaba ocuparse de nada. Andá a la peluquería le ordenó Fernanda será tu única obligación. Meses sin cortarse el pelo ni teñirse. El otro día Mateo le dijo señalándole la cabeza parecés una viejita, abu. Se levanta de la cama y abre el cajón de la mesa de luz. Saca la libreta de direcciones. Se acerca al teléfono y llama. Zulma, soy Claudia, ¿tendrás un turno para este sábado?


La cita es en el SUM83  del nuevo departamento de Fernanda. Hacia allí se dirige. Solo la cartera en la mano. Ajeno a su historia ir a una reunión sin acarrear víveres. Me acarreo a mí misma, determina. Cuando se mira en el espejo del ascensor le cuesta reconocerse. Me parezco a la de antes, piensa. Peinada, pintada, vestida, es otra. La sensación de engañarlos. Porque por dentro sigue igual de deteriorada. En cuanto entra se acerca Mateo corriendo. Hoy sí que estás linda, abu dice. Sus padres siempre lo critican, pero con ella es un dulce. Y usted, señor, está muy buen mozo. Comestible con su pantalón con tiradores y la camisita escocesa. Belén siempre los tiene impecables. Recién entonces mira a su alrededor. Sus cuatro hijos; Belén, Manuel y Maxi; sus seis nietos; todas sus empleadas; Gloria. Están todos, podría decirse. Pero no es cierto. La ausencia pesa entre tanta presencia.  Gira la lengua en la boca para contener las lágrimas. Se acerca Ema. ¿Estás contenta, Bela? pregunta con tanta ilusión en la carita que ella, mientras la abraza, contesta claro que sí. La vida me dio tanto, piensa. Y también piensa que a Elena le hubiera gustado saberla feliz. Se acerca a Belén y le pone la mano en el prominente vientre. Gracias por venir le dice me parece que Luján pronto estará con nosotros. Gracias a vos dice su nuera por todo lo que hacés por mis hijos; Mateo te adora, ir a tu casa es su mejor programa. Contá conmigo para lo que sea ofrece los primeros tiempos con la nena tal vez sean complicados, yo me puedo hacer cargo de los chicos, en tu casa o en la mía. Los ojos de Belén se llenan de lágrimas. Tengo miedo dice miedo de no quererla, miedo de no poder. Ella, por primera vez en más de veinte años la abraza con el alma. Yo te voy a ayudar promete la sacaremos adelante entre todos. Belén se desprende y se seca la cara con las manos. Andá, disfrutá de tu fiesta, te la merecés; a vos sí que todos te quieren. A ella le da tanta lástima. Bautista se acerca. Saqué un diez en el simulacro de historia informa. Te felicito, no por el diez, sino por el enorme esfuerzo que estás haciendo. El chico la mira. Muy serio dice gracias, abuela, vos sí que te das cuenta. Camila se aproxima y la toma del brazo. Mami, mirá quién vino adelanta. Ella levanta la vista. Ángel. Se funden en un abrazo. 

83 Salón de Usos Múltiples.


2 comentarios:

122

    Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...