Menos mal que cada tanto se te casa un hijo sino
perderíamos definitivamente nuestro oficio dice Rita mientras pedalea a toda marcha. Ella coloca
las medialunas en un plato, sirve el café y meneando la cabeza comenta dudo
de que a Candela la casemos alguna vez. Tiempo al tiempo dice Rita es
una buena chica, ya sentará cabeza. Mientras mastica ella piensa qué
distinto es este casamiento. Todo preparado a pulmón. La familia de Manuel es
hasta más sencilla que la de ellos. El papá es electricista; la mamá, ama de
casa. Es lo que habría sido la nuestra si Alberto no hubiera muerto, evalúa con
cierta culpa. Manuel es profesor de Educación Física, primer estudiante
terciario de la familia, y ella tiende a creer que también secundario. Nunca
preguntó. El chico es muy trabajador. En un par de escuelas y, desde hace un
tiempo, personal trainer. Le costó aprender ese nombre. Ella a todos los
chicos los mandó a estudiar inglés, una escuela municipal de idiomas, muy
buena. Sebi después siguió por su cuenta en la Cambridge. Habla a la
perfección. Ese chico es una esponja, piensa, absorbe todo. Fernanda es la que
lo impulsa a Manuel a ser… personal trainer, a ella le da vergüenza
pronunciarlo mal. En estas épocas de crisis hay que apuntar a los que tienen
plata, esos nunca van a dejar de tenerla sostiene su hija. Pesito a pesito
juntaron para el anticipo de un departamentito de dos ambientes que compraron,
en pozo como se dice ahora, hace un par de años y sacaron para el resto un
crédito bancario. Elena nuevamente salió de garantía. Se demoró la entrega para
mayo. Esos dos meses vivirán con ellas. Camila y Zoe están chochas, cuánto más
bochinche más contentas. Ella, pese a la opinión de Ana María, les cederá su
cuarto y se mudará al de Fernanda. Cuarto de trastos, taller, dormitorio de
Sebastián, luego de Fernanda. Camila será la próxima en habitarlo. O mejor Zoe,
queda próximo al de Candela. Recuerda lo que le comentó Ana María sobre su
casa. Endogámica la llamó. ¡Pero lo de Fernanda y Manuel será
transitorio! Ángel siempre dice lo provisorio es lo único definitivo. ¿Le
pongo un cierre de veinte o de veinticinco? pregunta Rita. El de veinte
quedará más delicado contesta ella ¿hay alguno de dieciocho? Ahora me
fijo. Fernanda no tendría más de doce años cuando se le apareció con una
foto de Jacqueline Kennedy en un figurín de vestidos de novias famosas que
tenían en el taller. ¿Cuándo me case me vas a hacer un vestido así, mami? preguntó.
Ella le prometió que sí. Y ella ahora, mientras Rita hilvana el vestido
de Candela, para su gusto demasiado corto, es la moda, mamá, lo defendió
la interesada, disfruta armando el traje de novia de su hija. Compró un tafetán
de seda lustroso color marfil. El cuerpo ajustado modela el talle, el escote
retrato, corpiño con drapeado oblicuo, la falda acampanada cae generosamente
hasta el suelo y una enagua corta aporta aún más volumen. Todavía tiene que
comprarle el tul para el velo y los guantes cortos y el collar de perlas que
Fer considera imprescindibles. El atuendo, incluyendo zapatos y ropa interior,
es su regalo, además de colaborar con el festejo. Sonríe sola mientras trabaja
en el torso. Esa hija tan sencilla, que jamás pidió nada, que se casará, como
ella, en la humilde iglesia Del Valle, novio de traje, invitadas de corto,
lunch al mediodía en un salón de barrio, cumplirá su sueño de vestirse como la
Sissi de sus amores infantiles. Rita, ¿me das una mano con este drapeado?,
prefiero avanzar con las bandas de la falda. Por suerte, o por desgracia,
Camila insistió con el pantalón, negro nuevamente. Pero ahora no hizo
concesiones: un jean. Mañana irán a comprarlo. Abrieron un montón de outlets,
como se dice ahora, cerca de Córdoba y Canning, todavía le cuesta llamarla
Scalabrini Ortíz. Espera encontrar alguno a precio razonable. Zoe le rogó tanto
que Fernanda accedió a que entrara esparciendo flores. La nena quiso otro
vestido de princesa, ahora el lazo color lila. Ya tuvo una primera prueba, pero
aún sigue en veremos, seguramente se encargará Gladys. Y ella… Ella todavía no
decidió el modelo, seguramente un chemise. Ya compró una gasa color
peltre preciosa. Subí la radio pide Rita. Lopéz Murphy asume como
ministro de Economía, ratificó el uno a uno con el dólar y pidió unidad al
Gobierno y a la Alianza. Racing tuvo ante Boca su domingo más feliz. A este
país no lo arregla nadie comenta la mujer cada vez estamos peor. Mejor
pongo música dice ella no me quiero amargar. Cerati. Si no
olvido, moriré/Y otro crimen quedará/otro crimen quedará/sin resolver[1].
Demasiado triste para hoy. Gira el dial. Estoy aquí
queriéndote/Ahogándome/Entre fotos y cuadernos/Entre cosas y recuerdos/Que no
puedo comprender/Estoy enloqueciéndome[2].
Sí, Shakira mucho mejor. Ambas mujeres cantan. Estoy aquí, queriéndote. ¡Ay!
grita ella de repente. Se clavó la aguja en el pulgar. Una pequeña gota de
sangre cae sobre el vestido de su hija. Por suerte las bandas tienen infinitos
pliegues. La mancha no se verá. Pero estará. Ella recuerda su propia sangre en
el parto de Zoe. Así son los hijos para mí, piensa, sangre de mi sangre.
Jaja a este país no lo arregla nadie...como en la época de López Murphi y Cerati? 🤔
ResponderBorrarPasan los gobiernos, siguen eternamente las crisis económicas, las que no cambiamos somos las madres, siempre ahí para los hijos.
ResponderBorrarAsí es. Como dice la canción pasan los gobiernos, siguen ... las madres
BorrarAsí es. Nadie que no sea aegentino puede entenderlo
ResponderBorrar¡Y todavía falta lo peor!
BorrarAsí es!
BorrarMe encantó la cotidianidad en el hogar y en el pais
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