Ella se queda con el celular en la mano. Paralizada. Esto no me puede estar pasando, piensa, están internando a mi hija y no me la dejan ver. Si no estuviera la nena ya habría salido hacia el sanatorio. En auto, caminando, de rodillas. Trata de pensar. Su cabeza es un nudo de serpientes. Mira el reloj. Cuatro y veinte. ¿A quién corresponde avisar? Zoe. Tiene que llamar tres veces para que la atienda. Hola dice una voz adormilada. Zoe, internaron a tu mamá en el Güemes. ¿Por qué? Mucha fiebre, dolor de garganta, muy agitada. Voy para el sanatorio determina la chica. No, preciso que vengas a quedarte con Uma que está en casa así puedo ir yo. Segundos de silencio. Una voz ya totalmente lúcida replica no, abuela, yo voy para allá, es mi mamá. Y es mi hija quisiera decirle ella, pero calla. Su nieta tiene razón. No te dejarán entrar repite las palabras de su yerno. No importa, le haré compañía a Maxi. Creo que a él tampoco le permitirán. Lo encontraré afuera informa Zoe y corta. Todos me cortan, piensa mientras teclea el contacto de Fernanda. Tarda en atender. ¿Qué pasa, mami? responde ahora una voz alarmada. La internaron a Candela en el Güemes informa, repite el parte y añade me dejaron a Uma, preciso que te hagas cargo de ella. ¿Para qué?, si me dijiste que está prohibido el ingreso. Necesito libertad de acción dice ella ya veré luego qué hago. De acuerdo, me dice Manuel que se viste y la va a buscar. La siguiente llamada es para Sebastián. ¿Qué puedo hacer? pregunta su hijo. No sé responde y por primera vez llora no se qué hacer. Gracias por avisarme, ma, ¿querés que vaya a hacerte compañía? No, cuando venga Manuel le diré que me lleve al Güemes, te hablo desde allí. Corta y llora. Llora hasta que un ruido en el pasillo le anticipa la llegada de Manuel. Su yerno carga a la nena dormida y la acuesta en el asiento de atrás del auto. Ella se sienta adelante. Mientras viaja en absoluto silencio piensa que quizá se apuró en llamar a todo el mundo. En asustarlos. Seguramente solo es una medida de precaución. Reaccioné mal, piensa, entré en pánico. Recuerda a Cromañón. Recuerda a Candela tirada en la vereda como muerta. Pero no estaba muerta. La salvaron. Manuel le hizo respiración artificial. La salvamos entre todos, piensa. Me bajo acá le indica a su yerno les aviso cuando sepa algo promete y desciende. Desciende y corre. Por fin la posibilidad de traducir la angustia en movimiento. Corre y corre. Frente a la puerta de ingreso a la guardia reconoce el auto de Maxi. Golpea la ventanilla. Allí descubre a Zoe. Entonces abre la puerta de atrás y sube. Tres habitantes de diferentes casas adentro de un mismo coche. Aunque con barbijo, claro. No podría importarle menos. ¡Que se atrevan a llevarla presa! ¿Novedades? pregunta obviando el saludo. Nada contesta Maxi. ¿Preguntaste? insiste ella. No hay a quién. Ella observa, a través de la ventanilla, varios autos estacionados con gente adentro. Sin decir palabra abre la puerta del coche y baja. Se acerca a la puerta de la guardia y golpea. Nada. Insiste. Sale un personal de seguridad, con barbijo por supuesto, y le indica que debe retirarse. ¡No me moveré de aquí hasta que me den noticias de mi hija! Mientras tanto otra mujer desciende de un auto y se aproxima. Y luego otra. ¡Llamen a la policía! grita ella no nos moveremos. El hombre se retira. Quince minutos después aparece tras los vidrios un médico del que solo se ven los ojos. Tiene varias fichas en la mano. Familiar de Rául Goldstein dice. Una de las mujeres se acerca y recibe el parte. Candela Gómez. Ella trastabilla en el apuro. Soy la madre informa. Se la ingresó, se le hizo la prueba de COVID, aún no están los resultados; está saturando mal, le pusimos mascarilla de oxígeno, la seguiremos evaluando. Ella abre la boca para preguntar, pero el médico se va antes de que lo consiga. El de seguridad hace una seña. Todas se aproximan. Retírense a sus casas, es inútil que estén acá; luego de las ocho de la mañana recibirán el parte al teléfono de contacto que proporcionaron; no compliquen el trabajo de los médicos, son sus familiares los que los precisan. Las otras mujeres se van apartando. Ella queda sola. Zoe se baja el coche y se acerca. ¿Qué pasó, abuela? Ella la toma del brazo e indica vayamos al auto. Suben. Ella les trasmite la información. ¿Qué hacemos? pregunta Maxi. Yo me quedo con vos, abuela, donde sea decide Zoe. ¿Quieren venir para casa? propone ella. Maxi dice a mí, por conviviente, me dijeron que me tengo que aislar. ¡Ridículo! exclama Zoe ya estuvimos los tres juntos. Las dejo y me voy para casa decide Maxi dejé todo encendido, avisame a cualquier hora si te llaman pide. Minutos después el auto se detiene en Mario Bravo. Ambas descienden. Ya en la cocina ella propone ¿querés algo calentito? Porque recién descubre que hace frío, que pasaron mucho frío. Un té acepta Zoe. ¿Te preparo el cuarto de arriba? pregunta ella, los tés ya terminados. Zoe se queda en silencio un largo rato. ¿me puedo acostar con vos? pide, la mira y luego añade tengo miedo, abuela. Ella la abraza. Yo también tengo miedo, piensa pero no lo dice. Mucho miedo.
miércoles, 22 de enero de 2025
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
122
Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...
-
¿Cómo te fue? le pregunta Fernanda. No muy bien informa ella no pasé la prueba de vista; el hombre me dijo que vaya al oculista, que es p...
-
Ma, ¿puedo pasar a tomar un café? pregunta Sebastián. Ella se alarma. Ahora siempre se alarma. No le caben más problemas. Ya no sé qué hacer...
-
Simón, acostado sobre sus rodillas, gorjea mientras ella le habla. Tan chiquitito y con tanta necesidad de comunicarse. ¿Qué habrá pasado la...
Increíblemente real haber vivido esa pesadilla.
ResponderBorrarEn eso estuvieron tantos!
BorrarHaberla vivido sufrido y soportado estoicamente engañados manipulados.....Gracias Dios que ya pasó, pero muy difícil transitarla,!
ResponderBorrarSpi, pero el virus fue real. Muchos muertos
BorrarMuy difícil no poder estar con los seres queridos cuando sentimos que nos necesitan
ResponderBorrarSi, siempre penamos que nosotros podríamos revertir la situación.
Borrar