Le preparó a Uma moñitos con manteca y queso, mañana comprará carne para hacerle milanesas. Papas para el puré tiene. Hace rato que no cocina. Para ella sola no le da ganas. La nena se sumerge en la bañadera con agua calentita y allí come una banana. Como el mono, abuela dice. Como la mona será la corrige ella. Ríen ambas. Le arma la cama en el sillón del living, es muy chiquita para dormir sola arriba y Maxi le aclaró que no la dejara dormir en su cama. Es absurdo, la nena no tiene nada. En cuanto Maxi se tranquilice conseguirá permiso para el traslado. Es raro que Candela no haya llamado a la nena para desearle buenas noches, se debe sentir mal. Busca Dailan Kifki93 y retoma desde donde le leyó por Zoom. Recuerda que Elena se lo recomendó para sus hijos pequeños. Pronto los ojos de la chiquilina se van cerrando. La tapa bien y, obviando el acostumbrado beso, apaga la luz alta, enciende la del pasillo y se dirige al baño. Se dará una ducha rápida. Está muy cansada. Me desacostumbré de tanta actividad, se ríe de sí misma. Cuando termine la cuarentena tendrá que pedir otro turno con el cardiólogo, se lo cancelaron, obvio. le tiene que llevar el electro con esfuerzo, cree que no le dio muy bien. Igual ella es cero deportista. Apaga su velador. Pero no se duerme. Está preocupada. A la noche suele subir la temperatura. Enciende. Son casi las doce. Es tarde para llamar. Busca el libro y comienza Cabezas contra el asfalto94. Ya le falta poco. Excelentes los cuentos. Le gustaría comentarlos con Elena. Está por la mitad de la página cuando repara en que no tiene idea de lo que leyó. No logra concentrarse. Se levanta y va a ver a la nena. Duerme. Le arregla las cobijas. Se dirige a la cocina y se prepara un té. Desde chiquita Candela fue de levantar mucha temperatura. Fernanda, no. De treinta y ocho nunca pasó. Simón, y no serán los genes, tampoco. Cursa sus bronquitis con febrícula. Zoe salió a la madre. Recuerda que una vez tuvo cuarenta. Ardía. Qué susto se pegaron, tendría poco más de un año. Las dos ya. Mira el celular de Cabdela. Última vez abierto a las veinte. Luego el de Maxi. En línea, dice. El corazón se le aloca. ¿Cómo sigue Candela? teclea. Instantes después vibra el suyo. Mal, Claudia, con treinta y nueve y muy agitada, estoy llamando a ver qué me dicen. ¿Al mismo número que llamaste hoy? No, es otro, este es de urgencias… ahí me contestan, te aviso luego dice su yerno y corta. Ella se lleva la mano al pecho. Le duele mucho en la boca del estómago. Se asusta. ¿Será un infarto? Lo único que falta es que le pase algo. Con Uma en casa, además. Trata de inspirar y exhalar. Menos mal que ellos son socios del Güemes. Lo tienen cerca, además. De a poco la respiración se le va normalizando. Maxi no llama. Ya pasó media hora. ¿Qué te dijeron? teclea. Y como pasan otros diez minutos sin noticias, llama. Está viniendo una ambulancia para acá informa su yerno. ¿Para trasladarla? En principio para evaluar como satura. La saturación, todo el tiempo hablan en la radio y la televisión de la saturación. Parece ser que es el factor de riesgo. No sabe qué hacer. ¿Corresponde que les avise a los hermanos? Ellos qué pueden hacer. Lo mismo que ella. Nada. Desesperarse. Te llamo cuando sepa algo se despide su yerno. Ella se queda con el celular en la mano. Sin saber qué hacer. Busca la palabra… desollada. Comienza a caminar por la casa. Alrededor de la mesa de la cocina, del baño al dormitorio. Una inquietud que le impide detenerse. Que la obliga a moverse sin ir a ningún lugar. Finalmente el celular vibra. La están trasladando al Güemes. Veo que hago con Uma y voy para allá dice ella. No, no te dejarán entrar; yo no puedo subir a la ambulancia; me dijeron que si quiero vaya detrás en el auto, pero me anticiparon que no podré ingresar: iré igual; te aviso cuando llegue promete Maxi. Y corta.
93 “Dailan Kifki”, libro de cuentos infantiles de María Elena Walsh.
94 “Cabeza contra el asfalto, cuento de “Pájaros en la boca”, de Samanta Schweblin.
Tremendo momento. Tensión máxima. Nada de lo mucho que ha pasado me ha trasladado a semejante estado de alerta.
ResponderBorrarSí, el mundo entero montado en la misma pesadilla
ResponderBorrarLa tensa situación se esos meses quedará gravada por siempre en nosotros, leo y revivo cada instante, cada preocupación, sin saber que hacer, sin poder ayudar, en la incertidumbre total.
ResponderBorrarMomentos durísimos
Borrar¡ Qué angustia!!! Ella acostumbrada a estar siempre, tener que esperar y rezar
ResponderBorrarDesesperante
Borrar¡Cuántos recuerdos tristes!
ResponderBorrarTodos tienen alguno
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