Nuevamente rumbo a Aeroparque. Dejame acá, mami, es un lío estacionar. Ella se baja del auto y abraza a su hija. Ya nos veremos para las fiestas promete Camila y después de unos segundos añade cuando esté en condiciones te voy a contar. Ella se queda… en ascuas. No tengo otra que esperar, piensa.
A las nueve, con puntualidad asombrosa, se apagan las luces. Los músicos van subiendo al escenario. Se escucha a Cerati gritando ¡Por fin!, una eternidad esperé este instante. La gente en el campo, codo contra codo, salta, hace olas. El espectáculo es abrumador. Ella, hija de un lado, nieta del otro, se alegra de haber comprado plateas. ¿Saben qué acorde es este? pregunta Cerati ¡Sí! responde la multitud. ¡Bienvenidos! Aullidos. Ella observa a sus acompañantes, calladas en sus butacas. ¿Habrá hecho bien en invitarlas?, ¿estarán preparadas? Un, dos, tres… Voy a ser tu mayordomo/ Y vos harás el rol de señora bien 74. Las mira nuevamente. Zoe adelanta el cuerpo. Candela tararea tímidamente. Vamos bien, piensa ella. La imaginación esta noche todo lo puede. Ella cierra los ojos. Ojalá que esta noche sanen totalmente, le pide no sabe a quién. A medida que transcurre el concierto su preocupación por hija y nieta va cediendo. Ella también va siendo atrapada por eso que se ha tejido entre la muchedumbre. Me siento de veinticinco, piensa, pero después se corrige. Absurdamente fue más joven a los cuarenta. Los últimos acordes de Nada personal 75 hacen que Candela y Zoe se paren, los brazos en alto. Todo es un solo grito ¡Ole, ole, Soda, Soda! Cuando una hora después las deja en su casa Candela le dice gracias, mamá, creí que ya no era capaz de disfrutar así. Zoe se acerca y le da un abrazo. Tiene las mejillas sonrojadas, los ojos brillantes. ¡Gracias totales, abuela! exclama.
Votó temprano. Para las elecciones es una tradición reunirse a merendar. Escuchan luego juntos el escrutinio. Este año Sebastián no fue de la partida, ella no inquirió por los motivos. Está ahora preparando la mesa para cuatro de sus mujeres, Manuel decidió pasar por lo de sus padres porque hacía rato que no los veía. Compró fiambres y distintos pancitos. Tomate, lechuga, huevo duro. Funcionará también como cena. Fernanda prometió una torta. Está más animada, por suerte. Candela es la encargada de las bebidas. Y Zoe y Ema de la alegría. Ella nunca votó el peronismo. Desde que arrancó con Alfonsín ha sido fiel a los radicales. Pero hoy, en el cuarto oscuro dudó. No está votando al peronismo. Su voto es para una mujer. Las chicas llegan, la ayudan a terminar de llevar todo a la mesa. Se sientan y encienden el televisor. A medida que transcurren las horas la tendencia se confirma. Cristina Kirchner es la nueva presidenta de la Argentina. Es la más clara muestra de que las mujeres podemos todo les dice a sus hijas. Las cinco brindan, Ema con su vasito de plástico. Por que nunca se dejen oprimir levanta ella su copa. Siendo tus hijas, difícil acota Fernanda. ¿Para nietas vale? pregunta Zoe alzando a su primita. Para todas las que tengan, aunque sea una gota de sangre Lagos aclara Candela. Vuelven a brindar. Ema vuelca la cocacola arriba del mantel. Felicidad dice ella frenando los retos de Fernanda. Eso es con vino aclara Candela. No seas amarga, mami, vale con cualquier cosa dice Zoe. Carcajada general.
Otro fin de año. Candela insistió en que festejaran en su nuevo departamento. Así Sebi y compañía lo conocen argumentó. Serán once. Nos amucharemos dijo su hija por suerte tengo aire acondicionado. Ya preparó el matambre. Ahora le toca el pionono. Mientras carga en la Daewo víveres y regalitos se acuerda de Ariel. Pasan los años, pero sigue dentro de ella. Me acompaña, piensa. Cuando llega ya está Fernanda y compañía. Camila desde la mañana está ayudando a Candela. Sebastián llega con su familia. En cuanto pone a Mateo en el suelo el nene corre a abrazarle las piernas. ¡Abu! exclama. Ella lo alza. Momento en el que Ema se acerca. ¡Bela, upa! pide. No puedo con los dos, decide, entonces baja a Mateo y propone vamos a sentarnos los tres en el sillón. ¿Y yo? pregunta Bautista. Los cuatro se corrige ella. Las doce los sorprenden aún comiendo el postre. Abandonan el helado y brindan. Fue un buen año, evalúa ella, soy una mujer afortunada. ¡Vamos por el 2008! grita Candela. ¡Vamos! grita el resto a coro. ¡Amos! exclama Teo. Se dice vamo lo corrige Ema. Todos ríen.
74 “Juegos de seducción”, Soda Stereo.
75 “Nada personal”, Soda Stereo.
Genial, junto a las protagonistas de la novela estamos recorriendo una época donde la esperanza se sentía a flor de piel, después, siempre llega el después.
ResponderBorrarEl después... ya a empezar de nuevo
BorrarMe emocioné mucho, sobre todo el recital de Soda
ResponderBorrarMe imaginé, Ale, que te iba a gustar
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