viernes, 15 de noviembre de 2024

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2007

 
Acá está, leyendo al sol. Otra vez alquiló una quinta, ahora en Benavidez. Buscó algo más cerca porque Candela y ella van y vienen. Demasiadas cosas que controlar. Fernanda está instalada con Ema. Manuel viene los fines de semana, solo podrá tomarse unos días. Su hija necesita agua y sol. Recuperarse. Segundo aborto. Atonía uterina. Después del último, en diciembre, de cinco meses, la ginecóloga le ordenó que basta de embarazos. No podés seguir arriesgándote le dijo tenés una nena que cuidar. A ella le preocupa Ema, le tocó mucho en sus tres añitos. Fernanda está muy triste. No me puedo resignar, mami; siempre soñé con una casa llena de chicos, amo a mis hermanos, imposible soportar que Ema se críe sola. Y, como su hija había estado dispuesta a hablar del tema, ella arriesgó ¿no contemplan la posibilidad de adoptar? Yo sí, pero Manuel no quiere; sostiene que ya tenemos a Ema, que él no precisa nada más. Le hace bien estar con sus hermanas. Le pidió a Camila que viniera, pero dijo que estaba con finales. Rechazó el ofrecimiento de pagarle el avión, el 2006 fue excelente a nivel laboral. Candela, que afortunadamente recuperó las fuerzas, resultó una fiera para los negocios. Lástima que naufragó la relación con Lucas. El muchacho no supo campear la crisis. Camila. Le sigue faltando su benjamina. La extraña. Para su último cumpleaños ella fue a visitarla a Bariloche y para Navidad vino Camila. Igual a ella no le alcanza. Todavía no se produjo el encuentro con el padre, aunque sabe que cada tanto intercambian mails. Camila vive para el estudio. Mete una materia tras otra, todas con excelentes notas. De ocho no baja. Dice estar contenta. Cuando ella le preguntó por su vida sentimental le contestó que ahora no tiene tiempo. No sabe en qué quedó lo de Laura. A la reunión de fin de año no la trajo. Quisiera pensar que el motivo no fue Belén. Maldito el momento que se cruzó en el camino de mi hijo, piensa, pero luego se arrepiente, si no, no existiría Bautista. Tan lindo, tan bueno, tan inteligente. Mi hombrecito, piensa. Ni Mateo, agrega con cierta culpa. Busca los anteojos, todavía no se acostumbra, y retoma el libro. La elegancia del erizo
72, regalo de Elena, por supuesto. Camila es una suerte de erizo. Áspera a veces, por fuera, rica en tesoros por dentro. Brillante como Paloma. Aparece Ema. Abuela, ¿tenés algo para leer? pregunta me aburro. ¿No te trajiste el iPod? Estoy cansada de escuchar tanta música explica. Ella se queda pensando. Es cierto, hace rato que no la ve bailando con los auriculares. Qué raro que no le haya llamado la atención antes. Hila más fino. Antes cuando entraba al outlet siempre encontraba a Candela con la radio encendida en la Rock & Pop. Ella lo adjudicó a que su nuevo rol le exigía mayor concentración. Sin embargo, ahora piensa que quizás asocian la música a la muerte. ¿Y?, ¿tenés algo? insiste la chiquilina. Ella le tiende el libro que tiene en las manos. Me parece que te puede gustar. Pero lo estás leyendo vos. Inconcebible dejar pasar la oportunidad de que su nieta se acerque a la lectura. Mañana tengo que ir a capital, le pediré a Elena que me recomiende alguno. ¿De qué se trata? pregunta Zoe, mirando la tapa. Descubrilo vos contesta ella se incorpora, le da un beso en la cabeza a su nieta y se dirige a la cocina. Tiene sed. Va a exprimir naranjas para hacer jugo y le ofrecerá a Fernanda. Precisa vitaminas. No sabe cómo ayudarla, a ella los hijos le brotaron con total naturalidad. Ni necesité buscarlos, reflexiona. Recuerda la frase de la partera naciste para parir. Pobre hija mía, piensa.


 72 “La elegancia del erizo”, Paloma es una de las protagonistas, una niña de doce años superdota, que se aisla.Muriel Barbery.



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