viernes, 8 de noviembre de 2024

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Terminan de cenar. Preparó albóndigas. Estos días se dedicó a cocinar los platos favoritos de Camila. Para que me extrañe, se sincera. Mami pronuncia Camila en un tono que inmediatamente la preocupa el mes que viene cumplo dieciocho. Sí, lo sé como si te hubiera parido dice ella temiendo lo que se viene, lo que está esperando hace años. Y ya estaré en Bariloche. No hace falta que me lo recuerdes intenta ella bromear. Me hiciste una promesa, ¿te acordás? La frase El infierno tan temido  acude de nuevo a su cabeza. La agita para espantarla. ¿No? pregunta la chica, muy seria. contesta estaba pensando en otra cosa. ¡Qué raro en vos! exclama su hija, sonriendo ahora, y agrega quiero tener los datos de mi padre antes de irme; después veré qué hago desde allá con la información. Promesas son promesas dice ella entrecruzando los dedos, los codos sobre la mesa. ¿Podemos resolverlo ahora?, no creo que unos días cambien mucho la situación. ¿Preparo un café? propone ella. Porque tiene ganas, pero, sobre todo, porque necesita dilatar. Tazas delante se acabaron los plazos. ¿Cómo se llama? arranca Camila. Ella toma un trago, tiene la garganta seca, y responde Leonardo, Leonardo Montiel. Montiel, lindo apellido comenta la chiquilina, luego la mira fijo y pregunta ¿cuántos años tiene? Ella saca cuentas. Debe de andar por los sesenta y cinco contesta. ¡Ah!, mucho mayor que vos Camila, después de unos segundos, continúa me contaste que tenía un negocio de máquinas de coser, ¿sigue en lo mismo? Ella se encoge de hombros. No lo sé. ¿Cómo era? Alto, delgado hace una pausa muy buen mozo. Por eso te enamoraste dice Camila. No solo por eso agrega ella, porque se siente tonta ante esa hija tan brillante. ¿Por qué me enamoré?, evalúa, ¿me enamoré?, enamorada estuve de Ariel, decide, ni siquiera de Alberto. ¡Mami! Perdón pide ella, trata de controlarlo, pero se va. Tiene los ojos azules informa. Me imaginaba dice la chica es lo mejor de mí y luego agita ligeramente la cabeza no, lo mejor es que soy inteligente y eso, mami, lo heredé de vos. ¿Inteligente yo?, a gatas terminé el secundario. Camila la mira muy seria. Solo una mujer muy inteligente podría haber conseguido lo que vos conseguiste, mantener una familia, tener un taller y dos locales, ocupándote de cada uno de nosotros, además; te admiro, mami, a mí me diste todo, escuela, inglés, natación, computación, libros; vos te construiste desde la nada. Ella hace un gesto despectivo. Lo digo en serio, mami, te admiro. A ella se le anuda tanto la garganta que no puede ni decirle gracias. Cuando se recupera le ofrece ¿querés que yo me comuniqué con tu padre y lo ponga sobre aviso? No, dejá, ahora es un asunto entre él y yo. De acuerdo, luego me fijo en mi agenda y te paso el mail. Mañana le dirá a Sebastián que ya le dio los datos a Camila. Lo liberará de su compromiso. Ella todavía tiene el de proteger la identidad de Zoe.


Ana María le recomendó un terapeuta. Terapeuta que le gustó a su hija. Terapeuta que, además, le recomendó a Candela que participara en los grupos de sobrevivientes de Cromañón. Candela no se anima. Verlos será revivir el infierno, mamá le explicó. Tiempo al tiempo. Quizá más adelante. Lucas le comentó que la ve mejor, por lo menos está comiendo un poco más. Si no repunta habrá que consultar con un nutricionista. Zoe está instalada en su casa. Mamá está muy triste le explicó la chica y yo no quiero ponerme más triste todavía. Dijo todavía. Momento en el que ella tomó cabal registro de que su nieta también es una sobreviviente. Que saliera del boliche con el cuerpo intacto no es garantía de que tenga intacta el alma. Sin embargo, Zoe y Candela son muy distintas. Zoe siempre fue una nena muy fuerte, alegre, llena de energía. Luminosa. Candela desde chiquita tuvo su parte oscura. Y ella tardó más de veinticinco años en descubrir la razón. Confía en su nieta. Saldrá sola adelante. Candela, no. Candela necesita un sostén, siempre lo necesitó. Y ella no supo dárselo. Pobre hija mía, te tocaron todas, piensa.


La relación con Sebastián se va recomponiendo. Pese a la presión de Ana María, no se animó a hablar con su hijo al respecto. Ni él le preguntó si sigue la relación con Ariel, quizás a sus hermanas. Con Camila se entiende de maravillas. Tus dos ingenieros dice Fernanda con sorna. Candela le está muy agradecida por haber encontrado a Zoe que, como desde chiquita, lo ama. La que sigue reticente es Fernanda. Nunca hubiera pensado que su hija era tan rencorosa. Parece haber sido aleccionada por Ana María porque el otro día le dijo vos le echás la culpa a Belén, pero a mí ella me tiene sin cuidado, el que no sabe defender a su familia de origen es Sebastián y no de ahora, desde que la conoció se avergüenza de nosotras. Eso que Fernanda no sabe que por mucho tiempo Sebastián no se había animado a contarle del embarazo de Candela ni de la ilegitimidad de Camila. Piensa ahora que, si llega el momento, este es un buen argumento para hacerle entender a su hijo por qué lo mantuvo al margen de su vínculo con Ariel. Ella sabe bien cuánto ha amado desde siempre Sebi a sus hermanas, cómo le ayudo a criarlas. Sabe bien cómo Fernanda buscaba el apoyo de su hermano mayor. Ya se le pasará, piensa. Confía en la intermediación de Ema que, parece ser sabia, en cuanto ve a su tío y eso que mucho no lo ve, corre a sus brazos. Sebi siempre tuvo mano con los bebés. Si habrá acunado a Camila y a Zoe. Belén aparece poco y nada. Ella no sabe cuál es la interna entre la pareja, sin embargo, es obvio que Sebastián ha decidido incorporar a Bautista a la familia. Se lo trae los jueves -Belén retomó como catequista- y ya lo dejó a dormir un par de veces. El nene actúa como imán porque su presencia suele ser convocante, hasta Fernanda trata de estar, por suerte no arrastró al sobrino en su reticencia. Mi vida se va rearmando, evalúa. Emparchando, se corrige. La asusta la ida de Camila. Nunca estuvo sola en esa casa. Nunca estuvo sola, en realidad. Supone que la presencia de Zoe será cosa de semanas. Pese a que disfruta teniéndola, sabe que es importante para madre e hija que retorne a su hogar. Lucas parece un buen muchacho y para la nena es importante una presencia masculina. Ahora lo fundamental es que Candela se recupere. Mañana sin falta le preguntará a Elena si conoce a un nutricionista. Hace rato que no la ve a Elena. Pasará por la biblioteca. Necesita libros, además. En unos días serán su única compañía. Y Mobi, claro.


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