domingo, 13 de octubre de 2024

75

 


Cuarenta y ocho horas después Fernanda recuperó los colores y a su hijita a la que amamanta plácidamente. Ahora tendremos otra supermujer en la familia comenta Candela seguro que mamá le trasmitió sus poderes junto con la sangre. ¡Dios me libre y me guarde! exclama Manuel. Todos ríen. Todos no. Ella no. Porque tiene los ojos llenos de lágrimas. Sangre de mi sangre. La sangre por mis hijos, piensa, y la vida si fuera necesario.

 

Fernanda no quiso avisarle a Sebastián. Él sabía que yo estaba embarazada, si le hubiera interesado, se habría comunicado. Todos están doloridos. ¿Quién es la víctima?, ¿quién el victimario?, ¿hay culpables e inocentes?, ¿o solo una madeja absurda de desaciertos producidos por el temor de perder ese amor que al fin se le arrancó a todos de cuajo? Zoe baila en el patio al son de Vicentico. Cuando estaba pequeñito yo creía/que las cosas eran fácil como ayer/que mi viejecita buena se esmeraba/por darme todo lo que necesitaba/y hoy me doy cuenta que tanto así no es/Porque mi viejita ya está cansada/de trabajar pa' mi hermano y pa' mí/y ahora con gusto me toca ayudarla/y por mi vieja lucharé hasta el fin[1]. ¡Sacá eso por favor! grita ella desde la cocina porque esa letra la angustia. La nena parece no escucharla porque sigue meneándose. Los caminos de la vida/son muy difícil de andarlos/difícil de caminarlos/yo no encuentro la salida. Va corriendo hasta el patio y sacude el brazo de Zoe. ¡Te dije que sacaras eso! grita. ¡Perdón, abuela!, ¿qué te pasa? ¿Qué le pasa? Que ella tampoco encuentra la salida.

 

El susto pasado, Fernanda y Ema ya en su casa, no hay lugar para más postergaciones. Ahí va ella al encuentro de Ariel. En Los Cocos como tantas veces. Sin embargo, hoy no es igual. Él espera explicaciones y ella no sabe qué va a decirle porque sigue sin encontrar la salida.

 

Ya está, se dice, mientras va hacia el taller. A mitad de camino se arrepiente. No estoy en condiciones, admite y se dirige hacia su casa. Caminando porque ni recuerda dónde dejó el auto. Llega y se tira sobre la cama. Mobi tras ella, pero hoy no tiene ánimo ni para acariciarlo. Por suerte Camila en inglés. Ariel fue terminante. Así no podemos seguir. Y ella no está para compromisos ni convivencias. Sabe que Ariel no tiene la culpa, sin embargo, una porción de ella ignorante y primitiva se la adjudica y enuncia una ecuación pueril más Ariel igual menos Sebastián. Está bien. Así debe ser. El final llegaría más tarde o más temprano. Ella se había prometido a sí misma liberarlo para que él pudiera armar su propia vida. Ya está. Ariel fue un regalo de la vida que ella terminó pagando carísimo. Sin embargo, pucha como duele. Le duele en el cuerpo, le duele en el alma. Ya está, Claudia, se dice mientras entierra la cara mojada en la almohada. Mobi se adosa a su costado. Ella lo abraza.  Y tu sombra, aún/se acuesta en mi cama/con la oscuridad/entre mi almohada/y mi soledad[2].



[1] “Los caminos de la vida”, Vicentico.

[2] “Lucía”, Joan Manuel Serrat.

7 comentarios:

  1. Si fuese amiga mía, le diría a Claudia que su hijo tenía que cortar el cordón y que ya va a volver. ¡Cuánto sacrificio! Banco a Claudia

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. El hijo quizá regrese pero lo de Ariel...

      Borrar
  2. Son limitaciones de Claudia. No tiene por qué elegir..hay amor para los dos. Tendria que hablar con su hijo y sacarse esa mochila de andar queriendo complacer a todos...y ella?!

    ResponderBorrar
  3. Creo que todo pasa por nonimarse a enfrentar al hijo, además que derecho tiene juzgar a la madre cuando les dió todo, ya son todos grandes , de ella no dependen por lo tanto tiene que hacer lo que desee aún culpas, si deja a Ariel no solo va a perder al hombre que la contiene y la ama, también va a negarse a estar viva como mujer.

    ResponderBorrar
  4. Creo que en la sociedad se juzga mucho más a una mujer que sale con un hombre más joven que al revés. Igual en el caso de los hombres que andan con varias que son unos winners pero las mujeres que andan con varios son unas putas. Igual creo que Sebi se enojó más porque ella se lo ocultó durante tanto tiempo y fue el último en enterarse que por la edad de Ari.

    ResponderBorrar
  5. Acá el problema fue que TODA la familia se lo ocultó. Quedó excluido. Muy doloroso para él, más allá de la edad de Ariel

    ResponderBorrar

122

    Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...