viernes, 25 de octubre de 2024

74

 


Está levantando la cortina metálica cuando suena su celular. Buen día, mami, empecé con contracciones a las cinco de la mañana, estoy yendo para la clínica informa Fernanda. En cuanto llegue Lucy voy para allá dice ella. Sale a la vereda y ve que la chica se aproxima desde la esquina. Busca en su cartera las llaves del coche, pero luego piensa que estacionar frente al Güemes será imposible. Cruza y detiene un taxi. ¿Dónde estás?, ¿dónde voy?[1] recuerda. Sin embargo, hoy es tan distinto.

 

Sube por las escaleras porque no tiene paciencia para esperar el ascensor. Golpea en la puerta de habitación indicada. Le abre un Manuel demudado. Recién le pusieron la peridural informa en un murmullo. Ella entra y acerca a su hija. Le toma la mano. No aguanté, mami, duele mucho parece la chica pedirle perdón. Está todo bien, hijita intenta tranquilizarla. Ruidos. Entra un enfermero con una camilla y la lleva a sala de partos. Manuel va tras ella. Media hora después ese mismo Manuel con ambo celeste y cofia sale para anunciarle. Las dos están muy bien, Ema pesó casi tres kilos y medio. Ella lo abraza. ¿Le podés avisar a mis viejos? pide el muchacho. ¡Enseguida! Ella lo traiciona porque primero llama a Candela, a Camila, a Elena, a Rita, a Gloria y a Ariel. Recién repara en que no canceló el encuentro. Qué importa ahora. Está feliz, después de mucho tiempo está feliz. Felicidad que se opaca cuando registra que ni pensó en llamarlo a Sebastián. En todo caso Camila será la vocera, si es que Fernanda autoriza. Sube hasta la habitación. Golpea. No responden. Abre. No hay nadie. Ve entonces una camilla que se acerca precedida por Manuel. Hola, abuela le dice una Fernanda rozagante. La introducen en la habitación. Minutos después abraza a su hija. Contame todo pide ella. Salió en dos pujos es preciosa, ya vas a ver. Palabras premonitorias porque llega una enfermera transportando la cunita. Se la dejo dice luego vendrá la puericultora a indicarle cómo darle de mamar. ¿Puedo?  pregunta ella. Hace de cuenta que es tu nieta responde Fernanda sonriendo. Ella alza a la beba. Amor a primera vista, piensa, se empezó a llenar el cajoncito de Ema. Es bonita de veras, una nariz de botón. Voy a hacer unos trámites informa Manuel. ¿No la ves parecida a Zoe? pregunta y cuando gira para recoger la respuesta observa que la sábana de su hija está llena de sangre.

 

Enfermeras, médicos, camillas, gritos. El útero no se cerró, nunca ocurre, pero esta vez ocurrió le explica una doctora. ¿Es grave? pregunta ella tomando la voz de un Manuel mudo. Sí, habrá que transfundirla, perdió mucha sangre ella se tambalea, Manuel la sostiene del brazo confiemos en que la oxitocina haga su efecto y que no se precise operarla. Su canal de protección interna le bloqueó los oídos. Se detuvieron en la transfusión. Fernanda es A Rh negativa, la única que salió con el mismo grupo que yo. ¿Usted podría donar? inquiere la mujer. Por supuesto. ¿Está en ayunas?, porque es urgente.

 



[1] “Seminare”, Serú Girán.

8 comentarios:

122

    Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...