miércoles, 18 de septiembre de 2024

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Me lo dan con cuentagotas le cuenta a Elena. Y ante las preguntas de su amiga tiene que reconocer que no es solo con ella. A las hermanas también se los mezquina. Zoe lo vio solo una vez se queja. El argumento es la tranquilidad de madre y niño. Las nuevas teorías preservan la intimidad. Ella se pregunta si la otra abuela tendrá también visitas tan restringidas, lo duda mucho. Ana María le preguntó el otro día si la angustia no poder ver a su nieto o el sentirse excluida. Ella tuvo que reconocer, porque es un absurdo que le mienta a su analista, que no es que extrañe al bebé en sí, no pudo aún establecer un lazo con él, nada que ver con lo que le pasó con Zoe donde el amor surgió instantáneo, sino que la saca de su eje que Belén continue apartándola de su hijo. No estoy loca le dice a Elena que defiende a Sebi aunque ella también solo pudo ver a Bautista en el sanatorio y, por supuesto, no estuvo autorizada para alzarlo las chicas sienten lo mismo agrega y recuerda la manito de su hijo mami, seguimos siendo cuatro. Ya crecerá y te atiborrarás teniéndolo cuando quieran salir. Para eso está mi consuegra dice porque es lo que teme además viven en Recoleta. La tenés a Zoe y no creo que Fernanda demoré mucho en aumentar la familia; peor estoy yo con hijos treintañeros y todavía en veremos intenta tranquilizarla su amiga. Ella cierra los ojos y sacude la cabeza. Tengo un libro justo para vos ahora, muy entretenido, acaba de salir. comenta Elena. Ella sale de la biblioteca con Las viudas de los jueves de una tal Claudia Piñeiro. No la conocía. Y El extranjero[1] para Camila. Ella le dijo que le parecía que la chiquilina todavía no estaba para Camus, pero su amiga no le dio bolilla. Qué paradoja, décadas atrás Elena pensaba que ella no estaba para Kafka. Lleváselo de mi parte indicó. Para ella todavía es una nena. No quiero que crezca, reconoce, es la última que me queda. Para en el quiosco y le compra un chocolate. Le gustan con almendras.

 

Antes se sentía culpable por ocultar su relación con Ariel a todos. Ahora, por engañar, y esa es claramente su sensación, a Camila. ¿Cómo se sentiría la muchachita si supiera que sus hermanas están enteradas y lo conocen? Con Sebastián es diferente porque lo ve poco y nada. Con Camila es casi una traición. Sus hijas mayores opinan que la chiquilina todavía no está preparada, pero en estas semanas de convivir de a dos descubrió que su hija menor es más madura de lo que ella suponía. Elena tenía razón. La chica leyó El extranjero y quiso más. Ahora está con La peste[2]. Va para quince la mocosa. Es una luz. Es mi lucecita, piensa y también piensa que Leonardo se la perdió. No quiere fiesta de quince. Detesta vestidos, vals, velas y todo lo que ese festejo implica. Cuando ella le ofreció alguna compensación -viaje, computadora, etc.- dijo no le veo el sentido; cumplir quince tiene la misma importancia que cumplir catorce o dieciséis. Desde que están solas charlan bastante más, en general de la familia porque con respecto a sí misma es muy reservada. Al principio estaba bastante perdida sin las hermanas y sobre todo sin Zoe. Pero ahora está contenta porque una vez por semana va a dormir a lo de Fernanda, en su exclusivo sillón, otra a lo de Candela y otra viene Zoe. Ella sí que extraña. El bochinche, el movimiento, la mesa colmada. A Candela y a Zoe las ve prácticamente todos los días, pero Fernanda vive un poco más lejos y además está muy ocupada. No corresponde que Camila haya quedado al margen. Quizá llegó el momento de presentarle a Ariel.  Siente un ruido. Dedal con el morro va abriendo la puerta. Se introduce a través del resquicio y, al no escuchar un reto, avanza y luego de un par de círculos se acuesta en la alfombrita próxima a su cama. Él también extraña. Ya está viejito, pobre, piensa. Deja el libro sobre la mesa de luz y apaga el velador. Intentará dormir. Dedal suspira.



[1] “El extranjero”, Albert Camus,

[2] “La peste”, Albert Camus.

2 comentarios:

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    Le dijeron a las nueve. Sin embargo, cuando llegan, nueve menos diez, fue fácil estacionar, ya están todos. Muchos más de los que ella c...